GlobalKiosk

Exposiciones
Miquel García, Marcel Pié Barba, Toni Crabb, Christopher Williams. Comisariado: Patricia Ciriani.
04.02 — 03.04 / 2009 / 20h 00
Sala d'Art Jove

GlobalKiosk apuesta por acercar el arte y la vida; un escaparate contemplativo y una sala de experimentación práctica, un pequeño espectáculo ante actividades públicas. Cuatro artistas se van intercambiando quincenalmente : mientras uno presenta su obra en el kiosko, el otro anima un público variado en una actividad social o cultural en el interior de la Sala d’Art Jove.
 
EL ARTE, LA VIDA
 
Cuando cada vez menso se comparte el espacio público, cuando las representaciones artísticas son cada vez más espectaculares y filtradas por el mercado artístico, y cuando, a la vez, los espacios se especializan hasta el punto de evitar puntos de encuentro entre gente que no se conoce, una exposición de arte tendría que ser una pequeña utopía, un lugar impropio en la vida real, que cree las condiciones para un imaginario individual o colectivo.
 
Una exposición puede rebelar algún secreto, representar lo que nos es desconocido o inventar nuevas formas de mostrar lo que conocemos. Además de crear las condiciones de un espacio poético para nuestra contemplación, queremos promover un lugar donde el simbolismo estructure nuestra comunidad; una realidad paralela que nos de ganas de conquistar los últimos rincones libres de nustra sociedad determinista y así invertir en encuentros fortuitos y beneficiar el azar.
 
Mi pregunta es cómo ocupamos un espacio. Y cómo el espacio se ocupa de nosotros, nos conforma a él, nos obliga a interectuar con él. Cómo un espacio dado, impuesto, codificado, privatizado se convierte en un espacio abierto a nuestra apropiación individual y colectiva. Una hipótesis: el espcio no es un dato preexistente, más bien se construye a medida que lo penetramos mentalmente, físicamente, plásticamente, coreográficamente. Para ir comprobándola, nos sirve descartar momentáneamente la teoría del vestíbulo virtual de Paul Virilio, que anunciaba el final del movimiento dentro de una vida donde predominaban los espacios y las relaciones virtuales. Aquí lo que nos interesa es la construcción real de un espacio tangible como soporte de experiencias artísticas y cotidianas.
 
LA CIUDAD ÍNTIMA
 
Un caso de estudio: Barcelona. La ciudad continúa rezumando su vida privada en el exterior. Todavía no ha guardado los rasgos de su intimidad en cajas cerradas con siete llaves, como París o Londres. Testimonios arquitectónicos de aquella realidad son los numerosos “quiosco de escalera” de sus barrios; estos bajos atípicos que mezclan espacios privados y espacios públicos, interiores y exteriores. Ahora, en vía de extinsión programada, los quioscos de Barcelona representan unos ochenta casos de confusión de usos y mezcla de gente. Tiendas o antiguas porterías, estos quioscos –no debemos confundirlos con aquellos donde se venden periódicos en estructuras autónomas en las Rambles y otras calles- son las reliquias de tiempos antiguos en los que las funciones de comer, dormir, amar, estaban unidas a las de vender, comprar, discutir entre vecinos, pasear por la calle, encontrar un desconocido. El intruso y el extranjero quedan integrados en la esfera privada. Así pues, GlobalKiosk, con la construcción de su Kiosko, se anexa virtualmente a un sistema orgánico de quioscos diseminados por Barcelona, Madrid y otras ciudades del mundo, con un funcionamiento de múltimples microempresas dentro del barrio global. La exposición toma la forma del quiosco global, en el que predominan acciones íntimas en contradicción con el espacio público friccionando con él. Un quiosco constituye una unidad mínima de vida y actividad. GlobalKiosk apuesta por acercar el arte a la vida, un escaparate contemplativo y una sala de experimentación práctica, un  pequeño espectáculo delante de actividades públicas.
 
EL QUIOSCO, COMÚN DENOMINADOR
 
Se trata de una exposición para ser percebida desde la calle, desde el pasillo público de la calle Calàbria 147. Las paredes exteriores del quiosco anuncian o acogen las obras que se exponen. Utilizando la calidad polivalente del espacio de la Sala d’Art Jove, y el hecho de que se integre a un tejido de oficinas de la Secretaria de Joventut de la Generalitat, usamos la sala para actividades extraexpositivas, y creamos ex nihilo con la arquitecta Jordina Sangrà, un quiosco de trece metros cuadrados de cartón en el pasillo central que conecta las calles Calabria y Rocafort. Cuatro artistas que intercambian quincenalmente: mientras que hay uno que presenta su obra en el kiosk, el otro anima un público variado que toma parte en una actividad social o cultural en la sala. Cuatro propuestas expositivas, de orden plástico, antropológico, musical y protocinematográficos, nos introducen en una respuesta con forma de nueva pregunta. ¿Cómo podemos compenetrar un espacio con sus habitantes reales, imaginarios, animales o poéticos? Con sus medios específicos, cada uno habla de la disonancia entre sus aprehensiones íntimas de la realidad y un contexto de funcionamiento normativo en el cuerpo social.
 
Patricia Ciriani
 
 

Miquel García: Artistes de la supervivència
Artistes de la supervivència es un proyecto en proceso que pretende introducir experiencias cotidianas en un ámbito artístico mediante la recogida de prácticas de supervivencia explicadas por los mismos protagonistas y que nos invita a reflexionar sobre qué es el arte y quién es el artista. Miquel García utiliza el documental como registro de experiencias vitales que se resisten al olvido y al abandono, medio que le permite trabajar desde la proximidad y la experiencia directa. El artista se aproxima a estos lugares periféricos con la finalidad de llevar a cabo un trabajo de campo, una investigación que le permita ponerse en contacto con personas que desarrollen “actividades alternativas de supervivencia” para conocerlas y capturarlas en una serie de cortometrajes. Esta “deriva del descubrimiento” permite que explore otras realidades invisibles y haga a la vez una reflexión crítica de nuestra sociedad del bienestar que parece imponerse de forma modélica en nuestra cotidinidad.
Dolors Juárez
 
Marce Pié: Arqueologia domèstica
Con Arqueologia domèstica, la intención de Marcel Pié es convertir el espacio del kiosko en una pequeña atracción visual al estilo de las que se podía ver en las ferias de finales del siglo xix y principios del siglo xx, poco antes y poco después de la aparición del cinematógrofo de los hermanos Lumière. Siguendo esta idea, el artista plantea llevar a cabo una instalación de fenaquitoscopios, uno de los objetos precinematográficos más conocido y que más éxito ha tenido en el campo comercial de los juguetes ópticos.
 
Se trata de una atracción sencilla donde se mezcla la fascinación por la construcción de la imagen en movimiento, la actitud voyeurística del espectador y la percepción de lo cotidiano del artista. En este sentido, Marcel Pié ha procedido a retratar el mobiliario de su habitación particular para convertirlo en un pequeño espectáculo ilusionista.
 
Toni Crabb: Cargol
 
Los elementos del proyecto parten de descripciones de la percepción sensorial de un caracol, y se desarrolla con un seguido de metáforas visuales y escultóricas de sus facetas. El proyecto intenta desplazar el pensamiento hasta el espcio que hay entre nosotros y el otro ser, y se plantea como una especie de puente, entendido desde la fascinación y la perplejidad.
 
Ha sido importante para concebirlo y desarrollarlo el ensayo La vida dels animals, de J. M. Coetzee; los caracoles del jardín de la artista; Upside down tree, de Robert Smithson, y las fachadas arquitectónicas cubistas de Praga, entre otras fuentes.
 
Christopher Williams: L’espai interromput de la partitura
 
Apples are basic
Doce serigrafías de Corita Kent se incorporan en la partitura. Sus textos, colores, urgencias direccionales y humor compositivo modulan el curso de la partitura, así como las diez selecciones de material de notación más estricta. Estas secciones de estructura no estrófica (cada una en un tono distinto) pretenden estudiar o cristalizar –sin dirigir materialmente- los caminos improvisados de los intérpretes a través de toda la pieza).
 
Diferències familiars sobre les cordes
Pieza dedicada a Ferran Fages para guitarra acústica de cuerdas de metal, con cinta y transductor. La tablatura, una notación musical pictórica de origen premoderno que representa las cuerdas de la guitarra y la posición física de la mano izquierda del guitarrista, se entiende en las “diferències familiars sobre les cordes” (diferencias familiares sobre las cuerdas) para el baile constante de líneas hechas a mano con tinta china y cifras serigrafiadas sobre diferentes papeles de arroz. Al intérprete se le crea un campo de interferencias entre las cualidades del trazo, la posición del grabado y el grano del papel que le sugieren los matises subjetivos (la intensidad, la continuidad, la velocidad, etc.) de cada acción musical.